El panel de cata está en el centro del debate de nuevo. ¿Debe utilizarse para dirimir lo que es un aceite de oliva virgen extra de lo que no lo es cuando lleva tiempo comercializado? ¿Se pueden exigir responsabilidades jurídicas a las empresas e incluso imputarles acusaciones de fraude en caso de que un producto haya perdido calidad en el lineal?
